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sábado, 22 de noviembre de 2014

Sensibilidad, ‘un cielo sin nubes’…



(Del “Diario N° 1 de K.)

3 de agosto de 1961

Uno despertó temprano con ese fuerte sentimiento de «lo otro», de otro mundo que está más allá de todo pensamiento; era muy intenso y tan claro y puro como la madrugada, como el cielo sin nubes. La mente está limpia de toda imaginación e ilusión, porque no hay continuidad. Todo es y jamás ha sido antes. Donde la continuidad es posible, hay ilusión.
Era una mañana despejada, aunque pronto habrían de juntarse nubes. Al mirar por la ventana, los árboles, los campos se destacaban muy nítidamente. Está sucediendo algo muy curioso: hay una intensificación de la sensibilidad. Sensibilidad no sólo a la belleza sino a todas las otras cosas. La brizna de hierba estaba asombrosamente verde; esa sola brizna contenía en sí todo el espectro de los colores; era algo intenso, deslumbrante en una cosa tan pequeña, tan fácil de destruir. Esos árboles, con su altura y su profundidad, estaban llenos de vida; las líneas de aquellas arrebatadoras colinas y los árboles solitarios eran la expresión de todo tiempo y espacio; y las montañas contra el pálido cielo estaban más allá de todos los dioses del hombre. Era increíble va, sentir todo esto con sólo mirar afuera por la ventana. Los ojos se purificaban. Es extraño cómo durante una o dos entrevistas, esa fuerza, ese poder llenó la estancia. Parecía estar en los propios ojos y en la respiración. Eso surge a la vida súbitamente, de la manera más inesperada, con una fuerza e intensidad completamente abrumadoras, y otras voces está ahí quieta y serenamente. Pero está ahí, quiéralo uno o no. No hay posibilidad de acostumbrarse a ello porque jamás ha sido antes ni jamás será. Pero está ahí.
‘El proceso’ (1) ha sido leve, tal vez debido a estas pláticas y a las entrevistas con la gente.



1-     “El proceso”: Krishnamurti llamaba así a los constantes dolores y cambios internos que sufría a diario, que evidentemente estaban relacionados con sus vivencias místicas.







viernes, 21 de noviembre de 2014

La bendición de Lo Desconocido



(Del “Diario N°1”, de Krishnamurti)

20-07-61

El cuarto se llenó con esa bendición. Lo que siguió entonces es casi imposible de registrar en palabras; las palabras son cosas tan muertas…, con un significado tan definitivamente establecido, y lo que ocurrió estaba más allá de todas las palabras y no puede ser descrito. Ello era el centro de toda creación; era una purificadora seriedad que limpiaba el cerebro de todo pensamiento y sentimiento; esa seriedad era como un relámpago que destruye y quema; su profundidad no tenía medida, ahí estaba inmutable, impenetrable, una solidez que era tan leve como los cielos. Estaba en los ojos, en la respiración. Estaba en los ojos y los ojos podían ver. Los ojos que veían, que miraban, aun totalmente diferentes de los ojos orgánicos y, sin embargo, eran los mismos ojos. Sólo existía el ver de los ojos que veían más allá del tiempo-espacio. Había una impenetrable dignidad y una paz que era la esencia de todo movimiento, de toda acción. Ninguna virtud la alcanzaba porque estaba más allá de toda virtud y de todas las sanciones humanas. Era el amor, el amor que es totalmente perecedero y que por eso tiene la delicadeza de todo lo que es nuevo, vulnerable, destructible; no obstante, aquello estaba más allá de todo esto. Ahí estaba, imperecedero, innominable, ‘lo desconocido’. Ningún pensamiento podría jamás penetrarlo, ninguna acción podría jamás alcanzarlo. Era «puro», incontaminado y, por eso, siempre bello, como la muerte. Todo esto pareció afectar el cerebro; éste no era como había sido antes. (El pensamiento es algo tan trivial, necesario pero trivial). A causa de ello ‘la relación’ parece haber cambiado. Tal como una terrible tormenta, como un destructivo terremoto da un curso nuevo a los ríos, cambia el paisaje y cava profundamente la tierra, así ello ha arrasado los contornos del pensamiento, ha cambiado la forma del corazón.



21-07-61

Todo el proceso continúa como es habitual a pesar del frío y del estado febril. Se ha vuelto más agudo y persistente. Uno se pregunta hasta cuándo podrá el cuerpo aguantarlo. (Se refiere a los síntomas por los que atravesó el cuerpo de K.)
Ayer, mientras subíamos por un hermoso, angosto valle, con sus empinadas laderas sombreadas de pinos y los verdes campos llenos de flores silvestres, súbitamente, de la manera más inesperada porque estábamos hablando de otras cosas, una bendición descendió como suave lluvia sobre nosotros. Nos convertimos en el centro de ella. Era dulce, apremiante, infinitamente tierna y pacifica, nos envolvía en un poder que estaba más allá de toda tacha y razón.
Esta mañana temprano, al despertar, había una inmutable seriedad purificadora transformándolo todo y un éxtasis que no tenía causa; simplemente estaba allí. Y durante el día, ante cualquier cosa que uno hiciera, ahí permaneció como un trasfondo y avanzaba directa e instantáneamente cuando uno estaba quieto. Hay en ello urgencia, y hay belleza. Ninguna imaginación ni deseo alguno podrían jamás formular una profunda seriedad semejante.



17-07-61

Estábamos subiendo por el sendero de una boscosa ladera de la montaña y pronto nos sentamos en un banco. Súbitamente, de la manera más inesperada, esa sacra bendición descendió sobre nosotros; el otro también la sintió sin que nos hubiéramos dicho nada. Tal como en diversas oportunidades llenó una habitación, esta vez pareció cubrir toda la amplitud de la ladera, extendiéndose sobre el valle y más allá de las montañas. Estaba en todas partes. El espacio entero pareció desaparecer; lo que se encontraba lejos, la ancha quebrada, los distantes picos nevados y la persona sentada en el banco, todo se desvaneció. No había uno, ni dos, ni muchos, sino sólo esta inmensidad. El cerebro había perdido todas sus respuestas; era sólo un instrumento de observación que estaba viendo, no como el cerebro que pertenece a una persona en particular, sino como un cerebro que no está condicionado por el tiempo-espacio, como la esencia de todos los cerebros.
Fue una noche tranquila y ‘el proceso’ en general no fue tan intenso. Al despertar esta mañana hubo una experiencia que duró quizás un minuto, una hora, o tal vez fue ‘algo intemporal’. (…). Al despertar, había en las mismas profundidades, en la inmensurable hondura de la mente total, ardiendo furiosamente, una intensa llama viva de atención, de percepción lúcida, de creación. “La palabra no es la cosa, el símbolo no es ‘lo real’”. Los fuegos que arden en la superficie de la vida pasan, se apagan dejando dolor, cenizas, recuerdos. Estos fuegos son llamados ‘vida’, pero eso no es vida. Es decadencia. Vida es el fuego de la creación, que es destrucción. En ello no hay comienzo ni final, no hay mañana ni ayer. Eso está ahí y ninguna actividad superficial podrá jamás ponerlo al descubierto. El cerebro debe morir para que esta vida sea.





Esa Sacra Bendición



(Notas del “Diario N°1” de Krishnamurti)

16-07-61

‘El proceso’ (los dolores que K. padecía) continuó durante la mayor parte de la noche; fue más bien intenso. ¡Cuánto puede el cuerpo resistir! El cuerpo entero estuvo estremeciéndose y, esta mañana, uno despertó con la cabeza cimbreando. Había esta mañana esa peculiar cualidad de lo sagrado llenando la habitación. Tenía un gran poder penetrante, entraba en cada rincón del propio ser llenándolo, purificándolo, haciéndolo todo por sí misma. El otro también lo sintió. ‘Esa cosa’ es lo que todos los seres humanos desean con vehemencia, y porque la desean ella los elude. El monje, el sacerdote, el sannyasi torturan sus cuerpos y su carácter anhelando esto, pero ella los evade. Porque esa cosa no puede ser comprada; ni el sacrificio, ni la virtud, ni la plegaria pueden producir ‘este amor’. Esta vida, ese amor no pueden ser si la muerte se utiliza como medio para ello. Toda búsqueda, toda súplica deben cesar completamente. La verdad no puede ser exacta. Lo que puede medirse(1) no es la verdad. Lo que no es vida puede ser medido y puede encontrarse su altura.


1-      “Lo medible” es lo que los hindúes llaman “maya” (ilusión). La Verdad, la Vida, es inconmensurable, es decir, no mensurable, no tiene medida, ni tiempo.



17-07-61

Estábamos subiendo por el sendero de una boscosa ladera de la montaña y pronto nos sentamos en un banco. Súbitamente, de la manera más inesperada, esa sacra bendición descendió sobre nosotros; el otro también la sintió sin que nos hubiéramos dicho nada. Tal como en diversas oportunidades llenó una habitación, esta vez pareció cubrir toda la amplitud de la ladera, extendiéndose sobre el valle y más allá de las montañas. Estaba en todas partes. El espacio entero pareció desaparecer; lo que se encontraba lejos, la ancha quebrada, los distantes picos nevados y la persona sentada en el banco, todo se desvaneció. No había uno, ni dos, ni muchos, sino sólo esta inmensidad. El cerebro había perdido todas sus respuestas; era sólo un instrumento de observación que estaba viendo, no como el cerebro que pertenece a una persona en particular, sino como un cerebro que no está condicionado por el tiempo-espacio, como la esencia de todos los cerebros.
Fue una noche tranquila y ‘el proceso’ en general no fue tan intenso. Al despertar esta mañana hubo una experiencia que duró quizás un minuto, una hora, o tal vez fue ‘algo intemporal’. (…). Al despertar, había en las mismas profundidades, en la inmensurable hondura de la mente total, ardiendo furiosamente, una intensa llama viva de atención, de percepción lúcida, de creación. “La palabra no es la cosa, el símbolo no es ‘lo real’”. Los fuegos que arden en la superficie de la vida pasan, se apagan dejando dolor, cenizas, recuerdos. Estos fuegos son llamados ‘vida’, pero eso no es vida. Es decadencia. Vida es el fuego de la creación, que es destrucción. En ello no hay comienzo ni final, no hay mañana ni ayer. Eso está ahí y ninguna actividad superficial podrá jamás ponerlo al descubierto. El cerebro debe morir para que esta vida sea.




miércoles, 19 de noviembre de 2014

EL VACÍO



            El vacío es una de las palabras clave de Lao Tse (1), habla de lo vacío una y otra vez. Vacío(2) significa espacio; vacío significa amplitud, vacío significa inagotabilidad.
            Vives en una casa, pero tu concepto de una casa son las paredes. Dice: “Las paredes no son la casa. ¿Cómo vas a vivir en las paredes? Vives en el vacío, no en las paredes – lo hueco. Esa es la verdadera casa”. Pero cuando tú piensas en la casa, piensas en la estructura que rodea al vacío. Por eso te parecen distintos un palacio y una choza. Pero no a Lao Tse, porque el vacío es el mismo. Si miras las paredes, entonces, por supuesto, una choza es una choza y un palacio es un palacio. Pero si miras la cavidad interior, que es la verdadera casa, ya que solo lo que está vacío puede albergarte, no las paredes, entonces no existe diferencia entre una choza y un palacio. No existe un vacío rico y un vacío pobre: todos los vacíos son lo mismo, son iguales. Pero hay paredes ricas y paredes pobres.
            Una vez que comprendas esto, muchas cosas se harán posibles, porque esta es una analogía con infinito potencial y significado. Cuando miras a una persona ¿miras su cuerpo…? Entonces estás mirando las paredes. Ese no es el verdadero hombre –el verdadero hombre está en el vacío interior. Un cuerpo puede ser bello, feo, sano, enfermo, joven, viejo, pero el vacío interior siempre es el mismo. Y entonces no miras los cuerpos, entonces miras el vacío que hay dentro.

            Puedes encontrar la analogía en todas partes. Vas al mercado a comprar una vasija de barro, o una vasija de oro. La vasija oro se diferencia de la vasija de barro, sus paredes se diferencian, pero el vacío interior es el mismo. Y cuando un pobre va con su vasija de barro a un pozo y un rico va con su vasija de oro al mismo pozo, van con el mismo vacío. Ambos llenan sus copas con la misma agua, y cuando llenan sus vasijas, no son las paredes las que usan, sino la cavidad interior, el vacío.

            Lao Tse dice: “Mira lo interno, no mires lo externo. La cavidad interna es tu ser, la cavidad interna, el vacío interno es tu ser”. Eso significa que tu ser es un ‘no-ser’, porque la palabra “ser” te da la sensación de que hay algo dentro. No… No hay nadie dentro. Todo ese “ser alguien” está en el exterior; dentro está el “nadie”, el vacío. Todo el ego está solo en la superficie, dentro hay un estado de no-ego. ¿Quién está dentro? Cuando lo sepas, te reirás; dirás que la pregunta está fuera de lugar.
No hay nadie, exactamente nada; por eso eres amplio; por eso eres de la cualidad de Brahma; por eso no puedes encontrar a Dios en ningún sitio; porque Él es la cavidad de la Totalidad, y tú sigues buscando ‘el cuerpo’, la figura…: Unos buscan a Krishna, otros buscan a Cristo, otros buscan a Mahavir, todos buscan cuerpos, figuras, “paredes”… Nadie está buscando la cavidad. Y si buscas la cavidad, ¿a dónde necesitas ir para encontrarla…? Te rodea el espacio por todas partes… No necesitas ir a ningún lado, el espacio está en todos lados. Esto es Dios: “el espacio”; el espacio en el que naces, el espacio en el que vives, el espacio en el que te disolverás.
            Un pez nace en el mar, el pez vive en el mar, el pez muere y se disuelve en el mar. El pez no es otra cosa que agua de mar. Exactamente lo mismo eres tú. El vacío está por todo alrededor y el mismo vacío está dentro. ¿Cómo podría haber dos tipos de vacío? Imposible. El vacío siempre es el mismo. En un pecador existe el mismo vacío que en un santo: el pecador tiene la etiqueta, en el exterior,  de ser un pecador, y el santo tiene la etiqueta, en el exterior, de ser un santo. Estás demasiado apegado a las paredes y no ves que las paredes no son significativas. ¿Por qué llamas santo a un hombre? Porque hace algo que tu llamas bueno. ¿Por qué llamas pecador a un hombre? Porque hace algo que llamas malo. Pero todo hacer es externo; todas las acciones son externas; son solo pinturas en las paredes. Pero el vacío interno: ¿puede volverse impuro el vacío interno a través de tus actos? ¿Puedes volver impuro al vacío? ¿Puedes hacer puro al vacío? El vacío es simplemente vacío. ¿Cómo vas a hacerlo puro o impuro…? El vacío permanece intacto, inmodificable, tal como es; nada puede cambiar la naturaleza del vacío. Es lo que es… Si me cortas con una espada, cortas mi cuerpo, pero no a mí, porque “mi” significa el vacío interno. Si hago algo, lo hago con las paredes, pero el vacío interno no es un hacedor. Recuerda siempre esta analogía. Es clave en la enseñanza de Lao Tse.

“El Tao (3) es una vasija vacía,
Y su uso es inagotable.
Insondable.”


(Del libro: “Tao, los tres tesoros”, Osho)



1-      Lao Tse: Gran sabio, en China, que precedió a Confucio. Se dice que fue el autor del “Tao Te King”, base del Taoísmo.
2-      Vacío: La palabra “vacío” se entiende corrientemente (especialmente en la cultura occidental) como ‘ausencia’ de cosas y objetos en un espacio determinado, pero en lugar de ser entendido como “ausencia” también puede ser entendido como una “presencia”: la Presencia del silencio, la Presencia de la quietud, la Presencia de la nada… Por lo tanto, espiritualmente, el “Vacío” no es una ‘ausencia’ sino una inagotable e infinita “Presencia”.
3-      Tao: Literalmente “curso”, “vía”. También se entiende como la Verdad, la Esencia, la Fuente inagotable de la felicidad y la bienaventuranza. Tao es el camino de la Armonía. (Sin olvidar que al principio del Tao Te King, dice: “El Tao que puede ser dicho, no es el Tao verdadero”).






viernes, 14 de noviembre de 2014

El poder de la Esencia



(Del Diario N°1, de Krishnamurti)

13-07-1961

La noche anterior, después del largo y bello paseo en automóvil a través de la región montañosa, al entrar en la habitación, esa extraña bendición sagrada estaba ahí. El otro también la sintió (se refiere a otra persona que estaba con Krishnashi). Sintió también esa quieta, penetrante atmósfera. Hay un sentimiento de gran belleza y amor y de una madura plenitud.
El poder se deriva del ascetismo, de la acción, de la posición, la virtud, la dominación, etc. Todas esas formas de poder son malignas. Ese poder corrompe y pervierte. El empleo del dinero, del talento, de la destreza, para obtener poder o derivar poder de ello, cualquiera sea el uso que se le dé, es corruptor, nocivo.
Pero existe un poder que en manera alguna está relacionado con ese poder que es el mal. Este poder no es para ser comprado por medio del sacrificio, de la virtud, de las buenas obras y creencias, ni puede comprarse con la adoración, las plegarias y la abnegación del yo o con las meditaciones destinadas a destruir al yo. Todo esfuerzo para ser o llegar a ser, debe cesar completa y naturalmente. Sólo entonces puede existir ese poder que no es el mal.


15-07-1961

Al despertar en medio de la noche había una sensación de inmensa e inmensurable fuerza. No era la fuerza que han producido la voluntad o el deseo, sino la fuerza que hay en un río, en una montaña, en un árbol. Esa fuerza está en el hombre cuando toda forma de deseo o voluntad han cesado completamente. No puede ser valorada ni significa provecho alguno para un ser humano, pero sin ella no hay ser humano, ni hay árbol.
La acción del hombre es opción y voluntad, y en una acción así hay contradicción y conflicto; por lo tanto, hay dolor. Toda acción semejante tiene una causa, un motivo y, en consecuencia, es una reacción. La acción de esta fuerza no tiene causa ni motivo y, por consiguiente, es inmensurable y es “la esencia”.






La esencia más profunda del ser



La esencia más profunda del ser es ‘no-ser’, la base del “ser” es la nada. Y cuando digo nada no quiero decir “nada” –solo quiero decir ‘no-cosa’. (Eso quiere decir, ningún objeto, nada ‘medible’, y por lo tanto, “ningún centro”).

            En la India existe una parábola muy antigua y muy hermosa en los Upanishads. A un gran sabio, Udalak, le preguntó su hijo, Svetketu: -“Padre, ¿quién soy? ¿Qué existe en mi? Lo intento e intento, medito y medito, pero no puedo encontrarlo”.
            Svetketu era un niño pequeño (pero un alma grande), e hizo una pregunta muy, muy difícil. Si la pregunta la hubiera hecho otra persona, Udalak podría haberla contestado fácilmente, pero ¿cómo ayudar a comprender a un niño? Estaba preguntando el mayor problema que existe. Udalak tuvo que crear una estratagema. Le dijo: “Vete allí, a lo lejos, donde ves ese árbol, y trae uno de sus frutos”. El niño corrió y trajo un pequeño fruto del árbol. El padre dijo: “Ahora córtalo. ¿Qué ves dentro?”. El niño dijo: “Millones de semillitas”. El padre dijo: “Ahora elije una semilla y rómpela. ¿Qué ves dentro de ella?”. El niño dijo: “La nada”. El padre dijo: “De esa nada surge este gran árbol. Lo mismo sucede contigo, Svetketu”. Y así nació una de las más grandes frases más grandes que alguna vez ha pronunciado un ser humano:

Tat-tuan-asi, Svetketu
Tu eres eso, eso eres tú, Svetketu”

Tú también eres eso que existe en el corazón de la semilla…



(Extraído del libro: “TAO, los tres tesoros”)


Reflexión:
Si se profundiza aún más, en la pregunta “¿Quién soy?”, se llegará a ver que inclusive tal pregunta, está fuera de lugar; porque esa pregunta surge de un ego limitado y confundido, de un ‘yo’ que busca… Es decir que la pregunta, aunque es filosóficamente auténtica (como parte de un camino de búsqueda), proviene, o es generada, desde un centro de conciencia limitado, es una pregunta enraizada todavía en el egocentrismo…
El verdadero Ser no se pregunta ‘quien es’, solo “ES”.




viernes, 7 de noviembre de 2014

Ser común y corriente


Pregunta: “¿Me he equivocado de sitio? Tan solo quiero ser ordinario y feliz. Quiero una mujer a la que amar, y que me ame; amigos con los que pasar el tiempo y disfrutar. No quiero ‘iluminación’. ¿Me he equivocado de sitio al venir aquí…?

            Respuesta de Osho:

Siglos de educación errónea han confundido tu mente completamente acerca de la iluminación. La mera palabra parece de otro mundo, no de la Tierra; la mera palabra parece contener algo que sucede después de la muerte o a los que ya se han muerto. Eso es absolutamente erróneo.
            Si quieres ser feliz no hay otro camino que la iluminación. Si quieres ser ‘ordinario’, jamás nadie ha sido ordinario, sin la iluminación. Si quieres amar y ser amado es imposible sin la iluminación. Así que tendrás que comprender mi concepto de la ‘iluminación’. Es simplemente ser ordinario, sano, consciente, entero, total.
            Todas las mentes buscan algo extraordinario. Eso es el “ego” –siempre tratando de ser alguien en particular, siempre con miedo a no ser nadie, siempre temeroso del vacío, siempre tratando de llenar el vacío interno con cualquier cosa. Todos los seres humanos buscan lo extraordinario, y eso crea una infelicidad. No es posible… No ser nadie es tu naturaleza; “no-ser” es el elemento del que estás hecho. Lo intentes como lo intentes, nunca triunfarás, incluso los ‘Alejandros’ fracasan. No puedes ‘ser alguien’, porque eso no es posible en la naturaleza de las cosas. Únicamente puedes no ser nadie. Pero no hay nada erróneo en no ser nadie; de hecho, en el momento en que lo aceptas, inmediatamente la dicha comienza a fluir de ti en todas direcciones, porque la infelicidad desaparece. La infelicidad es la sombra del “ego” y la sombra de la mente ambiciosa. La infelicidad significa que estás haciendo algo imposible, y como estás fracasando en ello, eres infeliz. Estás haciendo algo innatural, intentando hacerlo, y fracasando, así que te sientes frustrado, desdichado.
            El infierno no es otra cosa que el resultado final de un esfuerzo imposible, innatural. El cielo no es otra cosa que ser natural.
            NO ERES NADIE. Has nacido como un “nadie” –sin nombre, sin forma- y morirás como un “nadie”. El nombre y la forma están solo en la superficie, pero en lo profundo eres un espacio enorme. Y es hermoso, porque si eres alguien, estarás limitado. Es bueno que Dios no permita que nadie sea alguien: si eres alguien serás finito, limitado, serás un ser aprisionado. No…, Dios no permite eso. Te da la libertad de ser “nadie” –infinito, sin fin. Pero tú no estás listo… Para mí la iluminación tiene todo que ver con este fenómeno: reconocer, darse cuenta, aceptar el hecho de que no se es nadie. De pronto, dejas de intentar lo imposible. De pronto dejas de intentar elevarte tirando de los cordones de tus zapatos; comprendes lo absurdo que es, y dejas de hacerlo. Entonces la risa se extiende por todo tu ser y de pronto estás en calma y sereno. El esfuerzo mismo de querer ser alguien está creando problemas…
           
            Y cuando intentas ser alguien, no puedes amar. Una mente ambiciosa no puede amar. Es imposible; porque primero tiene que satisfacer su ambición, y tendrá que sacrificarlo todo por ello. Continuará sacrificando el amor. Mira a la gente ambiciosa…; si están tras el dinero, siempre pospondrán el amor. Mañana, cuando hayan acumulado mucho dinero, entonces se enamorarán, pero ahora es imposible, ahora mismo no es práctico en absoluto, no se lo pueden permitir. El amor es una relajación y ellos están corriendo detrás de algo que conseguir –una meta. Quizás es el dinero, quizás el poder, el prestigio, la política. ¿Pero, cómo van a conseguir amar ‘ahora’? No pueden estar aquí y ahora –y el amor es un fenómeno de aquí y ahora. El amor solo existe en el presente, y la ambición existe en el futuro; así que el amor y la ambición nunca se encuentran.
            No puedes amar. Y si no puedes amar, ¿cómo puedes ser amado por otra persona? El amor es una profunda comunión entre dos seres que están listos para entrar juntos, en este momento, no mañana; que están listos para ‘ser totales’ en este momento, y olvidarse de todo el pasado y el futuro. El amor es el olvido del pasado y del futuro y la rememoración de este momento, este momento palpitante, este momento vivo. El amor es la verdad del momento.
            La mente ambiciosa nunca está aquí, siempre está ocupada. ¿Cómo vas a amar a un hombre que siempre está corriendo? Siempre está en una carrera, en una competición, no tiene tiempo; o bien, piensa que en el futuro, cuando haya alcanzado la meta, cuando haya conseguido el poder que busca, las riquezas que desea, entonces se relajará y amará… Pero esto no sucederá porque nunca se alcanza la meta. La ambición nunca será satisfecha. No es su naturaleza el ser satisfecha. Puedes satisfacer una ambición, pero inmediatamente surgen de ella otras mil ambiciones – la ambición nunca se para. Si la sigues, si la comprendes, puede detenerse ahora mismo; pero si le das energía, ¿entonces cómo puedes amar? Por eso las personas que intentan ‘ser alguien’ son tan desdichadas – porque no están consiguiendo amor, porque no pueden amar.
            El amor es un éxtasis: un éxtasis de una no-mente, un éxtasis del presente, un éxtasis de un estado sin ambición, un éxtasis de vacío.
            Donde están los amantes no hay nadie, tan solo el amor existe

            …Pero a no ser que estés iluminado, el amor se vuelve conflicto, lucha. Uno se va acostumbrando a ello, lo que significa que uno va aletargándose, volviéndose insensible. Por eso todo el mundo parece tan muerto, tan rancio. Apesta. Todas las relaciones se han vuelto rancias, se han vuelto ‘feas’. Así que si realmente quieres amar y ser amado, no es posible tal como eres ahora mismo. “Tienes que desaparecer”. Tienes que irte para que quede una nada limpia, una nada fresca; sólo entonces puede florecer la flor del amor…


(Extraído del libro: “TAO, los tres tesoros”)