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viernes, 14 de noviembre de 2014

La esencia más profunda del ser



La esencia más profunda del ser es ‘no-ser’, la base del “ser” es la nada. Y cuando digo nada no quiero decir “nada” –solo quiero decir ‘no-cosa’. (Eso quiere decir, ningún objeto, nada ‘medible’, y por lo tanto, “ningún centro”).

            En la India existe una parábola muy antigua y muy hermosa en los Upanishads. A un gran sabio, Udalak, le preguntó su hijo, Svetketu: -“Padre, ¿quién soy? ¿Qué existe en mi? Lo intento e intento, medito y medito, pero no puedo encontrarlo”.
            Svetketu era un niño pequeño (pero un alma grande), e hizo una pregunta muy, muy difícil. Si la pregunta la hubiera hecho otra persona, Udalak podría haberla contestado fácilmente, pero ¿cómo ayudar a comprender a un niño? Estaba preguntando el mayor problema que existe. Udalak tuvo que crear una estratagema. Le dijo: “Vete allí, a lo lejos, donde ves ese árbol, y trae uno de sus frutos”. El niño corrió y trajo un pequeño fruto del árbol. El padre dijo: “Ahora córtalo. ¿Qué ves dentro?”. El niño dijo: “Millones de semillitas”. El padre dijo: “Ahora elije una semilla y rómpela. ¿Qué ves dentro de ella?”. El niño dijo: “La nada”. El padre dijo: “De esa nada surge este gran árbol. Lo mismo sucede contigo, Svetketu”. Y así nació una de las más grandes frases más grandes que alguna vez ha pronunciado un ser humano:

Tat-tuan-asi, Svetketu
Tu eres eso, eso eres tú, Svetketu”

Tú también eres eso que existe en el corazón de la semilla…



(Extraído del libro: “TAO, los tres tesoros”)


Reflexión:
Si se profundiza aún más, en la pregunta “¿Quién soy?”, se llegará a ver que inclusive tal pregunta, está fuera de lugar; porque esa pregunta surge de un ego limitado y confundido, de un ‘yo’ que busca… Es decir que la pregunta, aunque es filosóficamente auténtica (como parte de un camino de búsqueda), proviene, o es generada, desde un centro de conciencia limitado, es una pregunta enraizada todavía en el egocentrismo…
El verdadero Ser no se pregunta ‘quien es’, solo “ES”.